Pre boda de Ana y Julián

Aquí os dejo una selección de algunos momentos vividos con Ana y Julián. Durante esta sesión de exteriores paseamos por algunos de los lugares más bonitos de los alrededores de Alburquerque, empezando por las orillas del Gévora, su presa y la Ermita de la Virgen de Carrión, dónde más tarde se casarían.

Este bonito pueblo cuyo nombre deriva del árabe Abu-al-Qurq, es decir ‘país de los alcornoques’, está enclavado en una zona de especial riqueza natural y arqueológica. Zonas serranas, grandes dehesas de encinas y de páramos rodeados de ríos y arroyos confluyen en un entorno envidiable. Por tanto….¿cómo no aprovecharlo para una pre boda?

Ellos son una pareja formada por maestros, cada uno en su área, y me explico. Julián en un maestro de la restauración de vehículos y Ana, una guapa maestra de escuela. Enamorados de las bondades de su pueblo, fueron ellos los que propusieron el entorno de río Gévora. Entorno que yo desconocía, pero que nunca olvidaré, por su belleza y quietud.

 

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre bodas y post bodas. Ana y Julián

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre-boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Pre boda de Ana y Julián en Alburquerque, Badajoz. Juan Aunión Fotógrafo

Seguimos camino de la Ermita, el panorama era grandioso. El sol doraba los campos hasta donde alcanzaba la vista y por fin, los amantes, se olvidaron de la cámara. Allí, surgió la magia, la complicidad y la grandeza de una luz única que bañaba una historia de amor.

Al comienzo, Julián me advirtió el horror que siente por las cámaras, especialmente las grandotas. Así que, sin guión establecido, fuimos paseando sin disparar bajo los árboles, por las orillas del Gévora. Orillas que en primavera está esplendorosas, poco a poco la cosa fue fluyendo como las aguas, despacio, pero sin pausa.

Ana y Julián, gracias descubrirme aquel paraje y aquel paseo, y cómo no, por VUESTRA PASIÓN

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