BODA DE PEDRO Y JORGE

La historia de la boda de Pedro y Jorge es una historia para contarla desde el corazón. No desde el corazón en un puño, el corazón en las tinieblas, el corazón domado, o el vacío de corazón.

Sí, desde el corazón de los luchadores, de los soñadores, de los apasionados, de los reflexivos, de los comprensivos, de los generosos, de los tolerantes, de los afectuosos, de los detallistas. El corazón que late bajo el chaqué de esta celebración, el corazón de Pedro y Jorge.

Un paseo por el centro

Esta vez me tocó trabajar en el centro de la gran ciudad y me permití el lujo de pasear desde Atocha hasta la cuesta de los libreros en dirección al Parque del Retiro. Mi idea no era buscar esa rara edición de Ansel Adams, si no la de realizar el reportaje de boda de una pareja de madrileños.

Ellos, se habían puesto en contacto conmigo sin más conocimiento de mi que mi página web. Les gustó mi trabajo, hablamos y me contrataron, así de simple. No podía por menos que devolverles su confianza con toda mi pasión y técnica.

Los invitados cuidadosamente seleccionados, ya estaban disfrutando de los generosos rayos de aquella verde mañana. Se les notaba tranquilos y felices. Como sabedores de la confirmación de un hecho sobradamente consumado, la unión civil de Pedro y Jorge.

Los aludidos, los novios, llegaron muy ufanos y descansados en su limusina pero aún así tuvieron tiempo de saludar a los expectantes amigos y fumarse el cigarrito de “todo está saliendo bien, todo saldrá bien”

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

¿Estaban todos los que eran?

No lo sé, ¿eran todos los que estaban? Rotundamente, sí. En unos pocos minutos pasamos de una atmósfera distendida de reencuentros y regalos (con intención y rótulo) a la atmósfera más formal del acto civil del matrimonio.

Aquella reunión de amigos y familia, no perseguía más que un propósito, la de registrar de forma verbal y escrita lo que todos sabían, y no hacía falta contar. Imágenes como las siguientes ya lo cuentan por sí solas.

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Una mañana de exhuberante verdor

No hubo que moverse mucho para disfrutar del Retiro en su apogeo primaveral. Aledaños al pabellón donde la pareja de dió el sí quiero, están los Jardines de Cecilio Rodríguez.

Nada mejor que un paseo para relajarse y disfrutar del sol entre pequeños estanques, surtidores de agua, esculturas, enredaderas que trepan por columnas y pérgolas. El paseo fue pequeño, pues nos esperaban en el hotel.

Sin embargo, entre los sombríos bancos hayamos rincones escondidos de exquisito encanto donde ellos se acercaban, donde ellos se reían, donde ellos añoraban (estooo, os emplazo especialmente a la foto en que ellos sostienen el móvil  y un cuadrúpedo se asoma por la pantalla)

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

I think to myself what a WONDERFUL LIFE

Después de un paseo por Madrid bajo un cielo con estrellas de neón y burbujas de Dom Perignon, llegamos a hotel. Era el momento de la fiesta. Pedro lo había preparado todo a conciencia, así que nada podía salir mal.

La verdad es que los invitados estaban totalmente volcados con la pareja. Los cercaban, los besaban, los abrazaban, los reclamaban, los aclamaban y qué se yo de cosas que les hicieron más.

¿Recordáis aquella novela de Laura Esquivel, Como Agua para el Chocolate? Me pareció que vivía uno de aquellos banquetes de recetas materiales y espirituales. ¿No sería que las fresas de la tarta habían sintetizado en glucosa todo el cariño con el que se había hecho y ahora derramaba su dones por entre los afectuosos invitados? ¿Será que estamos acostumbrados  ya a una escasa demostración de nuestros sentimientos de afecto? No sé, no sé.

Lo que sí sé, es que había discos negros en aquel salón y seguramente fueran a sonar de un momento a otro para hacer las delicias de los recién casados. Concretamente había un disco especialmente negro, tan negro, que lo cantaba un tal BLACK y comenzaba diciendo: here i go out to sea again, the sunshine fills my hair…

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Boda de Pedro y Jorge. Juan Aunión Fotografía

Gracias Pedro, Gracias Jorge, por confiar en mi. Gracias a gente como vosotros, hoy tengo más razones para seguir luchando por esta profesión.

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