Ansel Adams

Ansel Adams:  en el nombre del padre de Yosemite National Park

Ansel Adams, retrato
Retrato del autor

Ansel Adams (1902-1984). Suele pasar que las primeras fotos que hacemos cuando vamos de viaje sean las de paisajes. Entornos abiertos con multitud de elementos, que queremos meter con calzador en el encuadre. Atónitos por la magnificencia que se despliega ante nuestros ojos, intentamos llevarnos a casa todo lo que seamos capaz de cargar en nuestra cámara

Es muy probable también, que al regresar a casa los resultados sean, como poco, decepcionantes y no hayamos obtenido ni un poquito de toda aquella grandeza.

¿Por qué ocurre esto? Se me ocurren varias respuestas, como por ejemplo una composición poco trabajada, una exposición precipitada, la elección del lugar o la hora del día más inadecuada, etc. Pero todas las respuestas confluyen siempre en la misma idea, la capacidad de transmisión que tiene una imagen. La clave está en evocar la grandeza de los lugares, de la misma manera que afecta a nuestro ser más íntimo. Ansel Adams también se planteó esto, y en parte, de cómo lo resolvió trata este post.

Un chico inquieto

Este californiano nacido en 1902, era un chico inquieto lleno de una energía incontenible que ningún colegio ordinario pudo canalizar. Su padre, figura clave en la vida de Ansel Adams, no tiró la toalla y le ofreció alternativas e incentivos que a la postre recondujeron la errática trayectoria de este autor. Por un lado, le regaló un piano y por otro una cámara.

Ansel llegó a ser un gran concertista, pero en una carta a su entonces novia Virginia Best, expresó su ineludible compromiso con la fotografía de naturaleza. Años atrás empujó a su familia para que visitaran un verano el Valle de Yosemite, y desde entonces, aquellos macizos formaron parte indisoluble de la vida del joven Adams.

El gran paso

La mayor parte de los días Ansel Adams, salía antes de amanecer. Cargaba con su pesada cámara de placas de vidrio y hacía más y más fotos de lugares que más le impresionaban. Sin embargo, muchas veces le pasó lo que a nosotros. No era capaz de transmitir las emociones que aquellos macizos le producían. Un buen día, en una ascensión, pensó al apretar el obturador: cuando imprima la foto que acabo de tomar no va a transmitir ni a comunicar a la gente lo que ahora mismo estoy sintiendo.

Este fue, a mi modo de ver, el paso más importante que que dió en su vida artística y uno de los más importantes que podemos dar nosotros como fotógrafos. La conciencia clara de la previsualización de la foto antes de hacerla y cómo el conocimiento técnico ha de servirnos para llegar a transformar ésa previsualización en la imagen final, capaz de hacer llegar al espectador la grandeza que nos ocupa.

Ansel Adams
Monolith, The Face of Half Dome, 1927

Amigos y compañeros

Una vez dado este paso y dedicado por entero a la fotografía abrazó primero el pictorialismo y más tarde se encaminó hacia el “straight photography” (fotografía directa) donde la fotografía ha de sufrir el menor número de ajustes y retoques posible.

Aunque nunca estaba mucho tiempo alejado de su querido valle californiano, Ansel Adams se relacionó asiduamente con otros grandes de su época, tales como Edward Weston, Paul Strand, Edward Weston y el gran Alfred Stieglitz.

Durante la década de los 30 y 40 expuso en grandes instituciones, pero llegados los 50 empezó a realizar trabajos comerciales para sufragar su carrera que hasta entonces había sigo sustentada por su mujer. Trabajó para Life, IBM, AT&T, Nacional Park Service, Fortune, etc ayudando a sus fotografías a convertirse iconos de las bellezas naturales de Estados Unidos.

Su legado

Ansel Adams
Moonrise over Hernandez, New Mexico, 1941

Otra de sus grandes aportaciones fue el llamado sistema de zonas, un método de medición y revelado que dividía la graduación de luz de una escena en 11 zonas diferentes, del blanco al negro. Esto propició un fotografía final con una exposición de inapelable precisión.

En conclusión, el legado que nos dejó Ansel Adams resulta muy amplio y es clave para cualquiera que quiera fotografiar paisaje. Sus enseñanzas incluyen el amor a la naturaleza, la pasión por el desarrollo técnico al servicio de la precisión fotográfica, el celo por la libertad de creación y la reflexión continua por cada foto realizada y su impacto en los demás.

Ansel Adams
Clearing Winter Storm, 1940

*Podéis ver de primera mano la influencia de este genial en mis fotos a través de mi tablero de Pinterest Paisajes

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